Argentina, pionera en tecnología para el agro

Todo esto, es producto de un trabajo serio y comprometido de los especialistas locales. A veces obtienen apoyo técnico y financiero proveniente del exterior, pero siempre logran dejar el “sello argentino”.


Los avances tecnológicos para el campo, logrados en Argentina, tienen impacto en todo el mundo pero casi siempre pasan desapercibidos por las personas no allegadas al agro, De forma permanente, organismos como el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) presentan los resultados de investigaciones que buscan la perfección técnica en toda clase de cultivos y ganado.


Los logros en el campo científico son innumerables, así como sus aplicaciones en el día a día de los productores argentinos. Sin ir más lejos, el INTA anunció, a fines de mayo, que los ministerios de Ciencia y Tecnología y de Desarrollo Social de la Nación financiarían 19 proyectos del instituto por una suma cercana a 99 millones de pesos. Entre las iniciativas aparece, por ejemplo, la fabricación de deshidratadores solares para la agricultura familiar, el desarrollo de plantineras y biofábricas agroecológicas para el escalamiento de la producción y proyectos de tecnología para el acceso al agua y saneamiento.


A su vez, son noticia constante los descubrimientos de técnicas para mejorar rindes, lograr mayor calidad o eliminar toda clase de plagas en diferentes cultivos. También se logran importantes avances en el área de la ganadería, como medicamentos que evitan enfermedades venéreas. No se pueden dejar de lado las máquinas y todos los avances de la ingeniería industrial.


Todo esto, es producto de un trabajo serio y comprometido de los especialistas locales. A veces obtienen apoyo técnico y financiero proveniente del exterior, pero siempre logran dejar el “sello argentino”. Lo más relevante es que sus avances tecnológicos se aplican más allá de las fronteras nacionales.


Las exportaciones se miden siempre en volumen y valor de los bienes físicos enviados al exterior, pero pocas veces se habla de los servicios exportados -como puede ser el caso del software- y mucho menos del conocimiento. Lo que hacen nuestros científicos es eso: trabajan para mejorar el desempeño de los productores locales pero también exportan conocimiento a todo el mundo.


Por eso es fundamental que se valore la capacidad, el ingenio y la dedicación de los responsables de cada avance tecnológico que se logra en el difícil entorno de nuestro agro.


Fuente: Los Andes